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La NASA, junto con la CSA (Agencia Espacial de Canadá), está planeando enviar un robot todoterreno a la Luna en 2018. Su objetivo es analizar el regolito (que constituye el suelo lunar) y realizar pruebas de extracción de agua y de otras substancias volátiles, como el hidrógeno y el oxígeno. Otro vehículo será enviado a Marte en 2020 para extraer oxígeno de la atmósfera. El fin último de estos experimentos es desarrollar y validar las técnicas de explotación de recursos in situ en dos cuerpos del Sistema Solar. Obtener localmente agua y oxígeno (para ayudar a la supervivencia de los astronautas) e incluso combustible para el viaje de regreso, abarataría costes y permitiría realizar viajes espaciales de mayor recorrido.

Atados a la Tierra

Después de más de medio siglo de exploración espacial, el hombre parece continuar muy ligado a su planeta. Hasta ahora, tan solo 12 hombres han tenido el privilegio de pisar la Luna (todos ellos entre 1969 y 1972) y, por ahora, los viajes espaciales parecen limitados a la estancia en la Estación Espacial Internacional.

"Poner un kilo en el espacio cuesta más de un millón de euros", según Luisa Lara, astrofísica del Instituto de Astrofísica de Andalucía . Resulta por tanto indispensable reducir al máximo la carga, evitando el lanzamiento de grandes masas de agua o de combustible, para favorecer la inclusión de dispositivos inteligentes (experimentos, detectores, ordenadores, etc). Además, a menos que se encuentren otros medios de propulsión, resulta extremadamente difícil transportar en la nave espacial todo el combustible que es preciso para un viaje interplanetario de ida y vuelta. Naturalmente, una estrategia posible para reducir gastos consiste en la 'explotación de recursos in situ' (ISRU por sus siglas en inglés) en el cuerpo celeste que se visita.

Primero la Luna, después Marte

La NASA planea llevar a cabo el primer experimento ISRU en el año 2018 en la Luna. Para ello lanzará un robot todoterreno llamado 'Resource Prospector' equipado con la carga útil denominada 'Resolve', desarrollada por la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Se trata de toda una panoplia de instrumentos para perforar la superficie, tomar muestras, analizarlas, calentarlas, etc, y tratar así de obtener volátiles como vapor de agua, hidrógeno y oxígeno. Sabemos que hay algo de agua helada en la superficie lunar (sobre todo en las regiones polares) y, como el Prospector trabajará en el cráter Cabeus, cerca del polo sur, el artilugio tratará de extraer vapor calentando porciones del suelo. Naturalmente esta tecnología, una vez validada en la Luna, podrá tener aplicación en otros cuerpos del Sistema Solar.

El segundo experimento de explotación de recursos in situ consistirá en el envío de otro todoterreno a Marte en el año 2020 (el sucesor de Curiosity) que irá equipado con un captador del dióxido de carbono de la atmósfera marciana que será tratado, mediante procesos químicos básicos, para la obtención de oxígeno.

Hito en la exploración espacial

La única explotación de tipo ISRU que resulta eficaz por el momento es la utilización de energía solar. Prácticamente todas las naves espaciales aprovechan in situ la radiación del Sol para producir energía y parece muy posible que esta práctica continúe en el futuro.


Paisaje marciano visto desde Curiosity NASA

Pero si estos nuevos experimentos proyectados por la NASA funcionan bien, se podrá generalizar el uso de técnica ISRU. En particular, se podrá encarar el diseño de las futuras misiones a la Luna y Marte con potentes dispositivos IRSU que fuesen capaces de obtener agua, oxígeno e hidrógeno en cantidades suficientes. Estas técnicas podrían suponer un hito importantísimo en la exploración espacial. El agua es incompresible y, por lo tanto, muy inconveniente para ser lanzada y transportada por el espacio. El producir agua in situ, no sólo sería esencial para la supervivencia de los astronautas, sino que permitiría obtener oxígeno e hidrógeno mediante hidrólisis. Una parte del oxígeno podría ser utilizado para la respiración de la tripulación y otra parte, al igual que el hidrógeno, sería licuada y almacenada criogénicamente. Cuando fuese preciso, la recombinación del oxígeno con el hidrógeno podría ser utilizada para propulsar la nave. Alternativamente se ha propuesto la fabricación de peróxido de hidrógeno a partir de agua, para su uso como monopropelente.

Otras técnicas ISRU


Recreación de minería sobre un asteoride NASA

Las técnicas ISRU no se limitan a los volátiles. Hay propuestas para la explotación in situ de minerales (por ejemplo: titanio, platino o níquel) tanto en la Luna como en asteroides y otros cuerpos menores. La minería de asteroides podría, en principio, realizarse de diferentes maneras: bien trayendo la materia prima a la Tierra para su uso, bien procesándola parcialmente 'in situ', o bien transportando al asteroide hacia una órbita 'cómoda' a la que poder acceder desde la Tierra o desde una estación espacial para realizar los trabajos de minería.

Naturalmente todas estas actividades, por el momento, se encuentran en fase de estudio; en algunos casos no son más que meras ideas especulativas que necesitan ser desarrolladas con mucho mayor detalle. Pero es de destacar que la empresa privada ya está invirtiendo substancialmente en el desarrollo de ciertas técnicas ISRU, y muy concretamente en la minería de asteroides.
ELMUNDO.es


Es la estrella de la NASA. El 'rover' Curiosity aterrizó en Marte en agosto de 2012 y desde entonces la agencia espacial ha ido informando puntualmente de cada uno de sus avances, que ha ido alternando con variadas anécdotas sobre su periplo por el Planeta Rojo. Algunos de los primeros resultados sobre su misión que ya han sido dados a conocer han sido precedidos por rumores y una gran expectación, lo que dio lugar a cierta decepción. El goteo de informaciones sobre la misión del Mars Science Laboratory (MSL), su nombre completo, podría eclipsar la importancia de los resultados que esta semana presenta la revista 'Science'.

En un especial, reúne cinco investigaciones en las que han participado dos centenares de investigadores y en los que se recogen los principales logros científicos del vehículo robótico durante su primer año de exploración en el cráter Gale. Algunos de ellos son confirmaciones 'in situ' de resultados que habían obtenido misiones anteriores, tanto no robóticas como del 'rover' 'Opportunity', que desde hace casi una década explora Marte.

El 'rover' ha sido, por ejemplo, capaz de determinar el porcentaje de agua que hay en la primera muestra que analizó utilizando el instrumento SAM (Sample Analysis at Mars). "Uno de los resultados más emocionantes de la primera muestra de 'Curiosity' es el alto porcentaje de agua en el suelo. Alrededor del 2% del suelo de su superficie está compuesto de agua, lo que supone una gran fuente y un dato científicamente interesante", explica la autora principal de este estudio, Laurie Leshin, que añade que estos resultados son "sólo el principio".


Detalle de las muestras analizadas en Rocknest.| NASA/Science

La muestra analizada en este estudio, en el que participan 34 investigadores, está compuesta de tierra y polvo recogidos de una zona arenosa denominada Rocknest. La muestra fue calentada a una temperatura de 835º C, lo que permitió determinar que también contiene cloro y oxígeno, probablemente clorato o perclorato, que ya se había detectado en otras zonas de Marte. Su análisis también sugiere la presencia de materiales carbonados, que se forman en presencia de agua.

El hallazgo de 'Curiosity', afirma Leshin, tendrán implicaciones para los futuros exploradores humanos en Marte: "Ahora sabemos que debería haber agua abundante y fácilmente accesible en Marte. Cuando enviemos a personas allí, podrían excavar en la superficie para coger muestras, calentarla y obtener agua", propone la investigadora.

Agua para los astronautas

Aunque ya otros estudios previos han sugerido la presencia de agua en Marte (incluso los investigadores de esta misión presentaron el análisis provisional de muestras tomadas por el 'rover') "y el resultado era esperado" Alberto G. Fairén, científico del programa de vehículos marcianos de la NASA y de la Universidad de Cornell, resalta "lo importante que es poder confirmar las predicciones con análisis 'in situ', especialmente cuando se trata de exploración planetaria".

"La mayoría de los estudios anteriores estaban basados en observaciones orbitales, tanto geomorfológicas como geoquímicas. 'Curiosity' ha analizado materiales recogidos directamente de la superficie. La sonda 'Phoenix' hizo algo similar hace años, pero SAM (Sample Analysis at Mars) es un instrumento muchísimo más preciso para llevar a cabo estas mediciones. Y es importante diferenciar entre los resultados presentados en un congreso y los resultados publicados en una revista sometida a revisión", detalla Fairén a ELMUNDO.es a través de un correo electrónico.

Los científicos creen que las frecuentes tormentas de polvo en Marte han hecho que en la capa que cubre su superficie estén mezclados materiales de diferentes zonas por lo que una muestra como lo analizada por 'Curiosity' es como una microscópica colección de rocas de todo el planeta: "Averiguando información en una zona consigues información de todo el planeta", asegura Leshin.

Origen basáltico

Otros dos estudios recogidos en 'Science' explican el origen basáltico del material de 'Rocknest' analizado. El equipo liderado por David Bish sugiere que el 71% de este material tiene un origen basáltico mientras que el estudio liderado por David Blake usando una técnica distinta de rayos X apunta a que el porcentaje sería de un 55%.

"El origen basáltico de los materiales de la superficie de Marte ya era conocido por investigaciones anteriores. 'Curiosity' confirma esta tendencia, lo que apunta o bien a un origen similar de la superficie de Gale con respecto a otros enclaves analizados anteriormente, o bien a que los materiales de la superficie están muy mezclados de forma uniforme por todo el planeta. La segunda opción es consistente con lo que conocemos sobre los procesos superficiales en Marte", explica Fairén.

La roca Jake_M

La segunda muestra analizada por vehículo de la NASA es una roca con forma de pirámide denominada Jake_M en homenaje al ingeniero Jake Matijevic, fallecido en 2012. Según detallan en otro estudio, se trata de la primera vez que se descubre este tipo de roca en Marte, que es parecida a las mugearitas que hay en nuestro planeta: "Jake_M es una roca ígnea formada a partir de magmas que se encontraban sometidos a grandes presiones y en presencia de agua, es decir, muy similar a los magmas de las islas oceánicas de la Tierra", explica el científico español.


Imagen de la muestra de roca Jake_M.| NASA

Por lo que respecta a la vida en Marte, Fairén señala que ya anteriores misiones habían mostrado que Marte fue habitable en el pasado: "Ya sabíamos que Marte fue habitable durante largo tiempo al principio de su historia. Se destaca mucho el descubrimiento por parte de 'Curiosity' de un entorno acuoso no excesivamente ácido ni salado en el cráter Gale, por contraposición a los terrenos que lleva estudiando el rover 'Opportunity' durante los últimos nueve años en [la llanura marciana] Meridiani, que sí son ácidos. Pero conocemos multitud de lugares en la Tierra con características similares a Meridiani que están habitados por comunidades densas y diversas. Por lo tanto, el estudio de Meridiani, y el descubrimiento de entornos acuosos allí en el pasado, aunque fueran ácidos, ya era prueba suficiente de la habitabilidad de Marte al principio de su historia", detalla.

El científico destaca también lo efectivo que está resultando combinar las operaciones de los dos 'rovers', 'Opportunity, que aún sigue en funcionamiento, y 'Curiosity': "Durante el último medio año 'Opportunity' ha estado analizando terrenos muy similares a los del cráter Gale, ni ácidos ni salados. Otro punto importante es la datación de ambos lugares, por dos razones: ambos son contemporáneos, del periodo Hespérico, lo que indica una gran diversidad y variabilidad ambiental en Marte durante esa época, y esa diversidad es muy importante desde el punto de vista de la habitabilidad. Además, Marte tuvo enclaves con agua de pH circumneutral durante largos periodos al principio de su historia. Este es un resultado de enorme importancia", concluye.
 
 
ELMUNDO.es
 
Marte sigue intrigando a los científicos. Hay robots que se han enviado para que vuelen sobre Marte, para que se desplacen por el planeta e incluso para perforen y recojan muestras. Todo, para buscar señales y saber si alguna vez, quizá hace mucho tiempo, hubo algún tipo de vida. Encontrar cualquier evidencia equiere la habilidad de los mejores detectives: científicos, robots y satélites que estudian el planeta con todo detalle


Euronews

  • Los hallazgos de los robots ‘Curiosity’ y ‘Opportunity’ indican que el planeta pudo acoger diferentes formas vivas
  

El vehículo Curiosity, explorando el planeta Marte, ha descubierto que el fondo del cráter Gale, donde se encuentra, fue un lugar habitable para organismos del tipo de los que habitamos la Tierra en algún momento durante las primeras fases de la evolución geológica marciana. En aquel tiempo, el suelo y las rocas de Gale se vieron alterados por la presencia de agua en cantidades importantes y, además, estas masas acuosas no eran ni excesivamente ácidas ni muy saladas. Se trata sin duda de un descubrimiento extraordinario, especialmente para un robot que no lleva ni diez meses trabajando en Marte.

El suelo y las rocas del cráter Gale se vieron alterados por la presencia de agua

Pero el relato de los hallazgos de Curiosity suele ir acompañado con el argumento de que su predecesor, el rover Opportunity, está explorando una región marciana hostil para formas vivas similares a las terrestres. Esta afirmación se fundamenta en los propios descubrimientos del Opportunity, que lleva más de nueve años analizando las planicies de Meridiani. El suelo y el subsuelo de Meridiani también fueron alterados por agua líquida en tiempos remotos, pero en este caso el agua era ácida y salada, lo que ha servido para extender la noción de que Meridiani nunca fue habitable. Esta idea se incorpora con frecuencia a la narración del viaje del Curiosity, y sirve para sugerir que en el Marte primitivo existieron entornos habitables y no habitables, resaltando así, por contraposición, la importancia de los descubrimientos en el cráter Gale. Pero esta valoración es errónea, y es importante analizar por qué lo es.

Diversos modelos geoquímicos nos han ayudado a reconstruir las características del agua primitiva de Meridiani a partir de las rocas analizadas por el Opportunity, y así hemos descubierto que era agua salada y ácida.

En la Tierra conocemos una gran cantidad y variedad de masas de agua con elevadas acidez y salinidad, comparables o incluso superiores a las que caracterizaban los entornos acuosos de Meridiani. En estos lugares, la vida es abundante y diversa. Podemos fijarnos, por ejemplo, en los ambientes ácidos más extensos de la Tierra, como los lagos ácidos de la región del río Yilgarn, en Australia Occidental. Allí, algunos lagos tienen un pH muy bajo, en algunos casos cerca de 1.5. Otro enclave con acidez extrema en la Tierra lo constituyen algunas de las fuentes del río Tinto, en Huelva, que llegan a alcanzar un pH de tan sólo 1. En las aguas del Tinto la biodiversidad es extraordinaria: se han descrito más de mil especies distintas de hongos y un centenar de algas, además de protistas y bacterias.

En la Tierra la vida es abundante y diversa en entornos extremos

En lo que se refiere a entornos salinos, en la Tierra existen masas de agua estables muy saladas, como por ejemplo el lago Assal, en la República de Yibuti, que contiene hasta un 40% de sales. Otros lagos con más del 30% de sal en su composición son el Mar Muerto, entre Jordania, Palestina e Israel; o el Gran Lago Salado, en Utah, Estados Unidos. Los lagos salados albergan una gran riqueza de comunidades de seres vivos, entre otras cosas, por la disponibilidad de nutrientes y por la escasez de predadores.

Estos entornos ácidos y salados están habitados por comunidades densas y diversas, que incluyen diferentes especies de bacterias, arqueas, algas y hongos. Además, aún no sabemos si la vida en la Tierra se originó precisamente en lugares con elevadas acidez y/o salinidad, o en entornos menos extremos. Ambos escenarios han sido contemplados en diferentes hipótesis. Es evidente que, en el primer supuesto, carece de sentido poner en duda la habitabilidad de Meridiani en el pasado.

En los entornos ácidos y salados hay comunidades densas y diversas

Pero la hipótesis de que la vida no puede formarse en entornos extremos, y que por lo tanto sólo puede adaptarse a ellos y colonizarlos una vez que se ha originado en un ambiente no extremo, tampoco parece un argumento de peso para borrar a Meridiani del mapa de los posibles lugares habitables en el Marte primitivo. El Curiosity y el Opportunity están colaborando para revelar una historia del agua en Marte hasta ahora desconocida: los sedimentos más antiguos en los lugares de estudio de ambos vehículos coinciden en mostrarnos un planeta muy húmedo en origen, con un ciclo hídrico posiblemente global, caracterizado por aguas generalmente ni saladas ni ácidas. Algunos cientos de millones de años después de su formación, Marte perdió la mayoría de su atmósfera y de su hidrosfera, y el agua en superficie se tornó escasa y, entonces sí, ácida y salada. Por lo tanto, es muy posible que Meridiani evolucionara desde un estado primitivo, caracterizado por la presencia de aguas no excesivamente saladas ni ácidas, hasta convertirse en un entorno tan extremo y exótico en el Marte antiguo como puedan serlo el lago Assal o el río Tinto en la Tierra hoy. Pero, de ser así, es evidentemente insostenible catalogarlo como hostil para la vida en ninguna de las fases de su evolución geoquímica, ya que los posibles habitantes originales de Meridiani habrían tenido la oportunidad de adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por la transición hacia la acidez y salinidad elevadas.

No parece que la mejor estrategia en el intento de destacar las enormes posibilidades que ofrecía el cráter Gale para el establecimiento de comunidades biológicas en el pasado sea precisamente infravalorar la importancia astrobiológica de Meridiani.

El planeta vecino fue muy húmedo en origen, con un ciclo hídrico global

Las dos regiones son esenciales para que podamos reconstruir la evolución de Marte, justamente porque se trata de dos entornos habitables que ofrecieron condiciones favorables para la vida en momentos y lugares muy distantes durante la temprana historia geológica del planeta. Además, las diferencias entre ambas regiones permiten aventurar que, en conjunto, hubieran podido acoger una gran variedad de formas vivas semejantes a las terrestres, de manera similar a como distintos organismos habitan entornos extraordinariamente diferentes en la Tierra. Es innecesario recurrir a argumentos competitivos cuando comentamos los descubrimientos de nuestros vehículos en Marte: sólo tenemos dos.

ELPAIS.es
  • Los descubrimientos de los robots rodantes ‘Opportunity’ y ‘Curiosity’ nos cuentan la historia de un planeta rojo en cuya superficie hubo inicialmente agua en abundancia que precipitó minerales reveladores, como la arcilla
Curiosity es un recién llegado en Marte. El robot rodante, o rover, del tamaño de un coche mediano y alimentado por un generador de radioisótopos, ha recorrido ya cerca de un kilómetro en el interior del cráter Gale desde su llegada en agosto de 2012. Las noticias sobre sus investigaciones y descubrimientos son constantes. Esta popularidad explica que sea conocido que Curiosity se encuentra en un lugar que hubiera podido ser habitable en el pasado, cuando Gale contenía grandes cantidades de agua, y que el rover ha sufrido algunos fallos de memoria en sus computadoras que han retrasado ligeramente los planes de investigación originales. Pero conviene que recordemos que, justo en el lado opuesto del planeta, en las llanuras de Meridiani, sigue trabajando su predecesor Opportunity. Opportunity es un rover mucho más pequeño, dependiente de sus paneles solares para obtener energía, que acaba de celebrar su noveno cumpleaños marciano, después de haber recorrido casi 36 kilómetros. Opportunity fue diseñado para completar una misión de tres meses y, aunque es cierto que ha sufrido notables bajas en su instrumental científico, es extraordinario que siga activo y haciendo ciencia de vanguardia tanto tiempo después de vencida su garantía de fábrica. Los dos rovers son los únicos aparatos activos sobre la superficie de Marte en este momento, tan solo acompañados por tres orbitadores que comunican a la Tierra los datos que obtienen los rovers,por medio de radiotransmisiones. ¿Cuáles son las últimas noticias que hemos recibido desde los dos hemisferios marcianos?

La identificación de compuestos orgánicos es uno de los objetivos principales de Curiosity: ninguna misión anterior ha conseguido localizarlos en Marte. Las moléculas orgánicas son la base de las formas vivas tal como las conocemos en la Tierra; por tanto, si alguna vez hubo vida en Marte, es lógico suponer que sus restos deben haberse acumulado en los sedimentos del planeta, en forma de compuestos orgánicos. La ausencia de orgánicos sobre la superficie de Marte ha sido atribuida a la existencia de un poderoso agente oxidante, ya que los oxidantes pueden destruir los compuestos orgánicos y con ellos cualquier evidencia de vida pasada en Marte. Los oxidantes tienen además la capacidad de alterar el suelo y las rocas hasta a dos metros de profundidad, lo que les haría responsables del color rojo de Marte (es lo mismo que sucede al oxidarse el hierro o el aluminio). Pero Curiosity ha encontrado un afloramiento de rocas que no son rojas, sino grises, lo que sugiere que no están oxidadas. Esto significa que hoy Curiosity está estacionado justo enfrente de materiales en los que posibles compuestos orgánicos hubieran podido conservarse sin dificultad, y cuenta con el equipo necesario para identificarlos.

La identificación de compuestos orgánicos es la misión principal del ‘Curiosity’

Podemos anticipar diferentes resultados potenciales del análisis de la roca gris. En principio, esperamos encontrar compuestos orgánicos en abundancia; los compuestos orgánicos aparecen en grandes cantidades en los meteoritos y los cometas, y millones de toneladas de material meteorítico y cometario se han acumulado sobre la superficie de Marte durante los últimos miles de millones de años. Si únicamente somos capaces de identificar compuestos orgánicos similares a los que forman parte de meteoritos y cometas, podremos determinar que esos orgánicos han llegado al planeta a bordo de cuerpos externos. Y si no aparecen compuestos orgánicos, sería lógico concluir que los orgánicos son destruidos con facilidad en la superficie de Marte, mediante algún tipo de proceso geoquímico que aún no hemos sido capaces de identificar. En ninguno de los dos casos podríamos confirmar la presencia de compuestos orgánicos indígenas de Marte, pero por fortuna la misión de Curiosity es larga, al menos dos años, así que tenemos mucho tiempo y distintos lugares para repetir las pruebas. Obviamente, la tercera posibilidad es que Curiosity identifique en las rocas grises compuestos orgánicos formados en Marte. En este caso sería obligado revisar el debate científico sobre la existencia de vida en Marte en algún momento de su historia geológica.

Por su parte, Opportunity determinó al inicio de su misión que las llanuras de Meridiani fueron hace miles de millones de años el fondo de un mar somero, muy salado y ácido. Este descubrimiento extendió la percepción general de que cualquier entorno acuoso que Marte hubiera podido tener en el pasado presentaría las mismas características: habría sido ácido, salado y, sobre todo, con muy escasa agua. Los descubrimientos de Curiosity están cambiando esta idea al revelar entornos con agua abundante. Pero no solo Curiosity: también Opportunity está descubriendo un Marte diferente al que conocíamos hasta ahora. Opportunity se encuentra en este momento explorando el borde levantado de un cráter de impacto, Endurance, el más grande de los que ha visitado en su recorrido. El borde del cráter contiene rocas excavadas desde sedimentos mucho más profundos (y, por tanto, más antiguos) que ningún otro de los visitados por el rover con anterioridad. Y allí Opportunity está encontrando detalles muy similares a los que definen el paisaje que muestra Curiosity: rocas con alto contenido en arcillas, cruzadas por finísimas vetas de sulfatos y saturadas de esférulas minerales de origen todavía desconocido. Las rocas de Endurance cuentan una historia parecida a la de Gale: que Marte tuvo un periodo inicial durante el que el agua líquida fue abundante en su superficie, hasta el punto de precipitar minerales que solo se forman en presencia de mucha agua (como las arcillas); y que tiempo después, cuando el planeta estaba ya en avanzado proceso de deshidratación, pequeñas cantidades de agua muy salada seguían corriendo cerca de la superficie y precipitando minerales que precisan menos agua para su formación (como los sulfatos).

El Marte primitivo sediento y ácido que parecía mostrarnos Opportunity desde la superficie de Meridiani ha resultado ser en realidad tan solo la última fase en la evolución hidrogeológica del planeta. Es muy posible que Curiosity y misiones sucesivas nos confirmen que Marte fue mucho más húmedo en el pasado. Solo entonces podremos valorar la extraordinaria relevancia de los descubrimientos del viaje de Opportunity, ya que seremos conscientes finalmente de las características únicas de las planicies de Meridiani, y de que Opportunity ha descubierto posiblemente uno de los entornos más exóticos que existen en Marte. Por ahora, Opportunity está preparándose para superar el próximo invierno austral marciano, buscando una ladera inclinada hacia el norte en el borde de Endurance desde donde recoger el máximo posible de radiación solar con sus paneles polvorientos. Intentará así seguir activo durante los meses invernales, en búsqueda de nuevos hallazgos, aunque sea a menor ritmo.

Una conjunción solar limita los mensajes de ambos robots entre el 4 de abril y el 1 de mayo

Para hablar de nuevos descubrimientos de los dos rovers tendremos que esperar unos pocos días. Cada 26 meses, aproximadamente, la Tierra, Marte y el Sol juegan al “tres en raya”, con el Sol en medio: esta configuración se denomina “conjunción”. El Sol, naturalmente, puede interferir las radiotransmisiones entre los dos planetas. Y eso es lo que sucede en el momento en que estas líneas se publican. La conjunción es perfecta el 18 de abril, de manera que las comunicaciones desde y hacia los robots que tenemos en Marte están limitadas en mayor o menor medida entre el 4 de abril y el 1 de mayo (el tiempo durante el que Marte y el Sol están separados dos grados o menos, vistos desde la Tierra).

Durante este tiempo, los dos rovers completarán algunas actividades sencillas de forma autónoma, siguiendo programas enviados previamente, mientras sus equipos científicos esperan al final de la conjunción para recibir los nuevos datos y preparan planes para los próximos meses. Opportunity conoce bien el fenómeno, esta es su quinta conjunción. Para el equipo de Curiosity, después de los recientes fallos de memoria, tanto tiempo de silencio genera una incertidumbre solo comparable a la que se vivió durante el descenso sobre Marte, hace ocho meses. Durante estas larguísimas semanas, solo bips diarios confirman que nuestros dos rovers siguen activos. Permanezcan a la escucha: si todo funciona correctamente, el mes que viene volveremos a rodar sobre los dos lados de Marte.


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