En los últimos años, la sonda espacial Cassini ha puesto de
manifiesto una intensa actividad en el polo sur de Encélado, una luna de
Saturno. Esa zona polar presenta fracturas calientes de las que surgen
chorros ricos en agua, lo cual sugiere la existencia de un mar de agua
líquida subterráneo. Un nuevo estudio, basado en observaciones de
microondas de esta región, muestra que Encélado está más caliente de lo
esperado apenas unos pocos metros por debajo de su superficie helada.
Esto implica que se debe estar generando calor a lo largo de una amplia
área en esta región polar, que este circula bajo la corteza, y que la
acumulación de agua líquida de Encélado podría hallarse a solo unos
pocos kilómetros por debajo de la superficie.
Panorama en colores realzados de las
latitudes sureñas de Encélado, mostrando las fracturas de aspecto
peculiar conocidas como “rayas de tigre”. (Foto: NASA/JPL/Space Science
Institute)
En 2005, la Cassini detectó penachos de vapor de agua y hielo que
surgían hacia el espacio desde el polo sur de Encélado, la sexta luna de
Saturno por orden decreciente de tamaño. Estos chorros se originan en
las llamadas “rayas de tigre”, cuatro fracturas calientes en su
superficie. La composición salada de estos chorros sugiere la existencia
de un mar subterráneo de agua líquida que podría interactuar con el
núcleo rocoso del satélite, como ocurre con la luna Europa de Júpiter.
La Cassini ha dedicado muchos sobrevuelos a intentar desentrañar la
misteriosa estructura interior de Encélado, cuyo mar subterráneo podría
ser habitable. En uno de estos sobrevuelos cercanos, la nave obtuvo
datos que han hecho posible un nuevo estudio, realizado por el equipo de
Alice Le Gall, de la Universidad de Versalles Saint-Quentin (UVSQ), en
Francia, cuyas conclusiones indican que ese mar oculto de la luna podría
estar más próximo a la superficie de lo creído.
El análisis de las observaciones muestra que los primeros metros bajo
la superficie, aunque a temperaturas gélidas de entre 213 y 223 grados
centígrados bajo cero, están mucho más calientes de lo esperado,
probablemente hasta 20 grados más en algunos lugares.
Aunque las observaciones cubren solo una pequeña parte del terreno
del polo sur, es posible que el subsuelo de toda la región esté
caliente, y que el océano de Encélado resida a apenas 2 kilómetros bajo
la superficie. Lo hallado coincide bastante con los resultados de otro
estudio, liderado por Ondrej Cadek y publicado en 2016, que estimó el
grosor de la corteza de Encélado. Con una profundidad media de entre 18 y
22 km, dicha corteza parece reducirse hasta menos de 5 km en el polo
sur. Si esto es así, una futura sonda espacial equipada con un radar
adecuado podría ser capaz de detectarlo, según Nicolas Altobelli,
científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y miembro del equipo de
la misión Cassini-Huygens.
NCYT


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