Oxia Planum y Mawrth Vallis son los candidatos finales elegidos para el
aterrizaje del robot explorador y la plataforma científica de superficie
de la misión ExoMars 2020. Se trata de dos emplazamientos antiguos, que
en los albores del planeta albergaron agua en abundancia.
Una de las principales limitaciones técnicas para el lugar de aterrizaje
era que su altitud debía ser bastante baja, con una atmósfera
suficiente como para permitir el frenado del módulo de aterrizaje
durante su descenso en paracaídas.
Además, en la elipse de aterrizaje de 120 x 19 km no podía haber
formaciones que pudieran poner en peligro el aterrizaje, el despliegue
de las rampas de la plataforma de superficie para la salida del rover ni
el desplazamiento de este último. Así, fue necesario realizar un
barrido de la región en busca de pendientes pronunciadas, materiales
sueltos y grandes rocas.
En 2015, Oxia Planum fue elegida para someterla a una evaluación más
detallada. Aunque esta fase aún no ha finalizado, las investigaciones
efectuadas hasta el momento indican que la región cumpliría los
distintos requisitos. No obstante, también había que escoger un
emplazamiento alterativo, a elegir entre Aram Dorsum y Mawrth Vallis.
Mapa de texturas de Oxia Planum
Tras dos días de reunión con expertos de la comunidad científica de
Marte, la industria y el proyecto ExoMars, durante los cuales se
presentaron los méritos de los tres emplazamientos, su estado de
cumplimiento preliminar y sus limitaciones técnicas, se decidió que
Mawrth Vallis sería el segundo emplazamiento en someterse a evaluaciones
detalladas.
Un año antes del lanzamiento se decidirá definitivamente cuál será el lugar de aterrizaje de ExoMars 2020.
Los dos emplazamientos se encuentran al norte del ecuador, en una región
salpicada de canales que van de los altiplanos del sur a los del norte.
Ambos conservan una nutrida historia geológica que da cuenta del pasado
más húmedo de Marte, hace miles de millones de años, por lo que
constituyen destinos ideales para misiones como ExoMars, que buscan
signos de vida pasada en el Planeta Rojo.
Oxia Planum se encuentra en la frontera donde numerosos canales
desembocaban en las vastas planicies de las tierras bajas, y presenta
capas de minerales arcillosos formados en condiciones de humedad hace
unos 3.900 millones de años.
Mosaico marciano de Mawrth Vallis
Las observaciones en órbita muestran que los minerales de Oxia Planum
son representativos de los que se encuentran en una vasta área que
incluye esta región, por lo que podrían ofrecer información de las
condiciones experimentadas a escala global durante esa era de la
historia marciana.
Mawrth Vallis es un gran canal de desbordamiento situado a varios
cientos de kilómetros de Oxia Planum. La elipse de aterrizaje propuesta
se encuentra justo al sur del canal. Toda la región presenta depósitos
con numerosas capas de sedimentos arcillosos y una amplia variedad de
minerales, lo que sugiere una presencia continua de agua, y quizá hasta
lagunas localizadas, durante un periodo de varios cientos de millones de
años.
Además, una serie de fracturas de color claro con ‘vetas’ de minerales
alterados por efecto del agua apuntan a interacciones entre las rocas y
líquidos en acuíferos subterráneos, e incluso a posible actividad
hidrotermal que podría haber beneficiado la aparición de formas de vida
antiguas.
Mawrth Vallis abre una ventana a un amplio periodo de la historia
marciana que podría mostrarnos la evolución temprana del entorno del
planeta a lo largo del tiempo.
“Aunque los tres emplazamientos propuestos nos brindarían excelentes oportunidades para buscar signos de antiguos biomarcadores y obtener nuevos datos sobre el pasado húmedo del planeta, solo podemos seguir estudiando dos de ellos”, reconoce Jorge Vago, científico del proyecto del rover ExoMars de la ESA.“Así, tras una intensa reunión dedicada principalmente a los méritos científicos de los emplazamientos, el Grupo de Trabajo para la Selección del Lugar de Aterrizaje ha recomendado que Mawrth Vallis se sume a Oxia Planum como uno de los dos candidatos finales para la misión ExoMars 2020”.“Ambos emplazamientos permitirán explorar un periodo de la historia antigua de Marte que no se ha estudiado en misiones anteriores”.
Los esfuerzos ahora se van a centrar en conocer lo mejor posible los dos
emplazamientos. Desde el punto de vista científico, esto incluirá
identificar los puntos en que el robot podría utilizar su taladro para
tomar muestras bajo la superficie, así como definir posibles recorridos
que abarcarían hasta 5 km desde el lugar de aterrizaje, para así llegar
al máximo número posible de puntos de interés.
En lo relativo a ingeniería, los equipos seguirán registrando la
distribución y el tamaño de rocas y cráteres, y documentando los ángulos
de las pendientes locales y la cobertura de la ‘arena’ blanda, para
garantizar que el aterrizaje y los trayectos por el planeta sean lo más
seguros posible. Ahora comenzará el estudio detallado de Mawrth Vallis.
El robot explorador y la plataforma científica de superficie
transportarán instrumental para llevar a cabo un exhaustivo análisis del
lugar de aterrizaje y sus alrededores. Mientras que el robot irá a
distintos emplazamientos para analizar la superficie y el subsuelo en
busca de signos de vida anterior, la plataforma estacionaria ofrecerá
imágenes contextuales del lugar de aterrizaje, monitorizará el clima a
largo plazo e investigará la atmósfera.
ExoMars, fruto de la colaboración de la ESA y Roscosmos, es una misión
doble, que también incluye el Satélite para el estudio de Gases Traza,
que llegó a Marte a finales de 2016. Además de su propia misión
científica de análisis de la atmósfera en busca de gases poco comunes
que pudieran estar relacionados con actividad biológica o geológica, el
satélite actuará como relé de datos para la misión 2020.
esa




No hay comentarios