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Label: Tierra



El satélite Integral de la ESA lleva desde 2002 buscando alrededor de nuestro planeta signos de radiación de alta energía mediante la observación de partículas expulsadas por fenómenos extremos como agujeros negros, estrellas de neutrones y supernovas. El 10 de noviembre de 2015, la sonda encontró por casualidad algo especialmente interesante, y cerca de casa: unas intensas auroras serpenteando alrededor del polo norte.

Este fotograma es parte de una secuencia de imágenes mayor y muestra cómo las auroras forman un semicírculo en las latitudes septentrionales. Estas auroras se vieron por primera vez en el este de Siberia y el norte de Japón hacia las 11:00 GMT y, más tarde, se extendieron por un área mayor al otro lado del planeta, sobre Canadá y Groenlandia.

Cuando detectó esta aurora, Integral estaba preparándose para la investigación astronómica: la sonda tenía previsto observar el firmamento en longitudes de onda de rayos X para medir el fondo cósmico de rayos X, un nivel de radiación difusa que impregna el cosmos y está asociado a eventos de alta energía como la absorción por parte de agujeros negros de material circundante en galaxias lejanas. Esta radiación de fondo es sutil y complicada de detectar y, en este caso, las potentes e inesperadas auroras que iluminaron la Tierra lo dificultaron aún más.

No obstante, las observaciones se aprovecharon de otro modo. Aunque se las conoce sobre todo por el espectáculo visual que ofrecen, las auroras nos dicen mucho sobre el espacio que rodea nuestro planeta. Se forman cuando partículas de viento solar acceden a las capas superiores de la atmósfera e interactúan con la materia presente, desencadenando emisiones luminosas que llenan el cielo con los característicos velos de colores iridiscentes.

Las auroras son fenómenos transitorios y difíciles de predecir, por lo que capturar un ejemplo de tal intensidad con Integral ha ayudado a los científicos a comprender mejor la distribución y la cantidad de partículas cargadas que rodean la Tierra y a caracterizar la interacción entre el Sol y nuestra magnetosfera, la región del espacio dominada por el campo magnético terrestre. Aquí se puede obtener más información sobre las observaciones, de las que se informó en 2016.

Integral capturó las imágenes en rayos X con el instrumento IBIS a intervalos de unos ocho minutos. El tamaño, la orientación y la posición de nuestro planeta en el encuadre cambia de una imagen a la siguiente según la posición de Integral. Efectivamente, el satélite se desplaza por una órbita altamente excéntrica de 64 horas, por lo que llega a acercarse hasta a 10.000 km y a alejarse hasta a 140.000 km de distancia de la Tierra.



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Un nuevo estudio basado en datos del telescopio espacial NuSTAR de la NASA sugiere que Eta Carinae, un sistema estelar muy luminoso y masivo, situado a 7.500 años-luz de distancia, está acelerando partículas hasta dotarlas de altas energías. Algunos de estos chorros de partículas (rayos cósmicos) podrían alcanzar la Tierra.

 Eta Carinae brilla en rayos X en esta imagen del observatorio Chandra de rayos X de la NASA. Los colores indican diferentes energías. El rojo va de 300 a 1.000 electronvoltios (eV), el verde de 1.000 a 3.000 eV y el azul de 3.000 a 10.000 eV. Las observaciones del NuSTAR (contornos en verde) revelan una fuente de rayos X con energías unas tres veces más altas que lo que detecta el Chandra. (Foto: NASA/CXC, NASA/JPL-Caltech)

Se sabe que los rayos cósmicos con energías superiores a 1.000 millones de electronvoltios (eV) nos llegan desde fuera de nuestro sistema solar. Pero dado que estas partículas (electrones, protones y núcleos atómicos) transportan todas una carga eléctrica, se desvían cada vez que encuentran campos magnéticos. Esto dificulta muchísimo averiguar sus trayectorias originales y enmascara sus orígenes.

Eta Carinae, situada en la constelación de Carina, es famosa por una erupción ocurrida en el siglo XIX que brevemente la convirtió en la segunda estrella más brillante en el cielo. Este suceso también eyectó materia que formó una masiva nebulosa con aspecto de reloj de arena, pero la causa de la erupción sigue estando poco clara.

El sistema contiene una pareja de estrellas masivas cuyas órbitas excéntricas las acerca mucho cada 5,5 años. Las estrellas contienen 90 y 30 veces la masa de nuestro Sol y se acercan a 225 millones de kilómetros en su máxima aproximación, más o menos la distancia media que separa Marte del Sol.

Las dos estrellas de Eta Carinae emiten potentes flujos de materia (vientos estelares). El lugar en el que estos vientos chocan cambia durante el ciclo orbital, lo que produce una señal periódica de rayos X de baja energía.

El Telescopio Espacial Fermi de rayos gamma de la NASA también observó un cambio en la emisión de rayos gamma (radiación más energética que los rayos X) desde una fuente en la dirección de Eta Carinae. Pero los "ojos" del Fermi no tienen tanta agudeza visual como los de los telescopios de rayos X, de modo que los astrónomos no pudieron confirmar la conexión. A fin de verificar dicha conexión, el equipo de Kenji Hamaguchi y Michael Corcoran, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, recurrió al NuSTAR, un satélite astronómico de la NASA en colaboración con entidades de Estados Unidos, Dinamarca e Italia.

Lanzado en 2012, el NuSTAR puede trabajar con rayos X mucho más energéticos que los asequibles para cualquier otro telescopio anterior. El equipo de investigación examinó las observaciones del NuSTAR obtenidas entre marzo de 2014 y junio de 2016, junto con observaciones de rayos X de menor energía del satélite XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea a lo largo del mismo periodo.

Los rayos X de baja energía, o blandos, de Eta Carinae proceden del gas en el punto de contacto de los vientos estelares en colisión, donde las temperaturas superan los 40 millones de grados centígrados. Pero el NuSTAR detecta una fuente que emite rayos X por encima de los 30.000 electronvoltios (eV), unas tres veces más que lo conseguible mediante las ondas de choque en la zona donde los vientos colisionan. Como comparación, la energía de la luz visible oscila entre 2 y 3 eV.

El análisis del equipo muestra que estos rayos X "duros" varían con el periodo orbital de la binaria y que presentan un patrón de producción de energía similar al de los rayos gamma observados por el Fermi.

Los investigadores creen que la mejor explicación tanto para los rayos X duros como para la emisión de rayos gamma es que los electrones son acelerados en violentas ondas de choque a lo largo de la frontera en la que chocan ambos vientos estelares.

Sin duda, algunos de los electrones superrápidos, así como otras partículas aceleradas, escapan del sistema y quizá algunos en su caótica travesía acaban alcanzando la Tierra, donde podrían ser detectados como rayos cósmicos.





NCYT
El pasado mes de mayo unos investigadores descubrieron que el agujero de la capa de ozono se estaba cerrando más despacio debido al uso de un gas ilegal que no sabían qué país emitía. ¿Quién está destruyendo la capa de ozono otra vez?




Durante años el agujero de la capa de ozono se ha ido cerrando tras la firma del Tratado de Montreal, en 1985, para proteger esta zona de la estratosfera que protege a los humanos y al resto de seres vivos de los rayos ultravioleta. Sin embargo, alguien no está respetando el pacto firmado en los que se prohibía el uso de los clorofluorocarbonos (CFC) y, ahora, la Agencia para la Investigacion Medioambiental (EIA, por sus siglas en inglés) ha descubierto quién es. Los culpables de la nueva emisión están en la industria de la vivienda en China

En mayo ya salió un estudio en Nature que apuntaba que el agujero de la capa de ozono se estaba ralentizando a la hora de cerrarse en comparación con los grandes avances que se habían hecho los últimos años, sobre todo desde que en 2010 se prohibió el CFC-11, un producto que se utiliza para hacer espuma de uretano, que se usa como aislante. Entre las causas que ellos mismos propusieron estaba que algún país asiático tenía que estar emitiendo de forma ilegal este compuesto. En este segundo estudio fijan el foco en la industria de la construcción de viviendas en China. El país asiático parece ser el culpable de estas nuevas emisiones del gas que destruye la capa de ozono.

El CFC-11 se está usando como aislante térmico en las casas de nueva construcción chinas y, como explican los investigadores tras hablar con ejecutivos de 18 firmas concluyeron que la mayoría utilizan este producto y no tienen problemas en reconocerlo, como recogen en BBC News. Es más, un vendedor de este producto calcula que el 70% de nuevos productos para uso doméstico utilizan este gas en China, a pesar de ser ilegal. Pero ¿por qué? La respuesta es clara: es más barato y de mejor calidad que cualquiera de las alternativas que pueda haber en el mercado. Además, en China la aplicación de la normativa es, como se puede ver, más bien laxa.
Varias empresas han confirmado su uso

Desde la EIA se han sorprendido por la respuesta que les dieron las empresas: "Estábamos absolutamente desconcertados al descubrir que las empresas confirmaron abiertamente el uso de CFC-11 y sabían que era ilegal", comentó Avipsa Mahapatra de EIA a BBC News. China produce un tercio de la espuma de poliuterano, lo que puede retrasar el cierre de la capa de ozono hasta una década

Por otra parte, hay que tener en cuenta que China produce un tercio de la espuma de poliuterano que se utiliza como aislante y esto puede retrasar hasta en una década el cierre de la capa de ozono, según señalan los investigadores.

La comunidad internacional podría sancionar a China por incumplir el tratado que firmaron. Sin embargo, este tipo de multas parecen el último recurso ya que no se ha sancionado a ningún país firmante desde que está en vigor.

Para solucionar este problema la EIA y la comunidad internacional alentarán al país asiático a tomar medidas para que se deje de utilizar este gas y a que investigue lo sucedido. "Queremos que repriman, pero es sumamente importante que lleven a cabo una investigación exhaustiva del sector. Tiene que haber incautaciones y arrestos para que las personas sepan que existen sanciones severas para la producción de CFC- 11", comentó Mahapatra a BBC News.



hipeetextual

La corteza terrestre se enfrió y recién emergida se expuso a la intemperie por procesos químicos y físicos.




La masa terrestre del planeta Tierra emergió de forma abrupta hace alrededor de 2.400 millones de años y generó cambios drásticos en el clima, la geología y la vida, puesto que la temperatura global se enfrió y comenzó a generarse grandes cantidades de oxígeno en la atmósfera.

Así lo afirma un equipo internacional formado por nueve investigadores de universidades de Estados Unidos, Sudáfrica y Suiza en un artículo publicado en la revista ‘Nature’ después de analizar 278 muestras de lutita, que es la roca sedimentaria más común de la Tierra, tras ser extraídas de afloramientos y perforaciones de todos los continentes y que abarcan cerca de 3.700 millones de años de la historia de la Tierra.

Los investigadores analizaron las muestras en el Laboratorio de Isótopos Estables de la Universidad de Oregón (Estados Unidos), dirigido por el geólogo Ilya Bindeman.

Bindeman apunta que la masa terrestre que surgió en el planeta hace unos 2.400 millones de años era aproximadamente dos tercios de la actual, pero la aparición de esa superficie sólida ocurrió abruptamente, en paralelo con los cambios a gran escala en la dinámica del manto. La corteza terrestre recién emergida se expuso a la intemperie por procesos químicos y físicos, y comenzó el proceso hidrológico moderno de destilación de humedad en grandes continentes.

Los cambios isotópicos registrados en las muestras de lutitas coinciden con el momento hipotético de las colisiones terrestres que formaron el primer supercontinente de la Tierra (Kenorland), así como cadenas montañosas y mesetas altas.

“La corteza debe ser gruesa para quedar fuera del agua”, apunta Bindeman, quien añade: “El espesor depende de su cantidad y también la regulación térmica y la viscosidad del manto. Cuando la Tierra estaba caliente y el manto era blando, las montañas grandes y altas no podían sostenerse. Nuestros datos indican que esto cambió exponencialmente hace 2.400 millones de años. El manto más frío fue capaz de soportar grandes franjas de tierra sobre el nivel del mar”.

Este investigador subraya que las temperaturas superficiales de la nueva tierra emergida de los mares probablemente eran más altas que las actuales en varias decenas de grados, pero hace 2.400 millones de años la masa terrestre comenzó a consumir dióxido de carbono de la atmósfera en medio de la erosión química.

Ese momento coincide con la transición desde el eón Arcaico (cuando las formas de vida procarióticas simples, las arqueas y las bacterias prosperaron en el agua) hasta el eón Proterozoico (momento en que emergieron eucariotas como algas, plantas y hongos).

"La tierra que surge del agua cambia el albedo del planeta. Inicialmente, la Tierra habría sido azul oscura con algunas nubes blancas cuando se ve desde el espacio. Los primeros continentes aumentaron la reflexión de la luz. Hoy tenemos continentes oscuros debido a la gran cantidad de vegetación", explica Bindeman.

Este geólogo apunta que la exposición de la tierra nueva a la superficie pudo haber desencadenado un sumidero de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, alterando así el balance radiativo de la Tierra, lo que generó episodios glaciales hace entre 2.400 y 2.200 millones de años. De esta forma nació la Gran Oxidación, cuando los cambios atmosféricos trajeron cantidades significativas de oxígeno al aire libre. Entonces, las rocas se oxidaron y se volvieron rojas.

Antes de que existiera la superficie terrestre, los fotones del Sol interactuaban con el agua y la calentaban. Una superficie brillante proporcionada por la tierra emergente reflejaría la luz solar de vuelta al espacio, creando un cambio en el clima. “Una vez que emergieron grandes continentes, la luz se reflejaría nuevamente en el espacio e iniciaría la glaciación", indica Bindeman, quien apostilla: "La Tierra habría visto su primera nevada".


lainformación

El satélite Mars Cube One B, apodado Wall-E, capta una increíble imagen de la Tierra y la Luna, recreando la fotografía del "punto azul pálido" tomada en su día por la Voyager-1.





A principios de mayo la NASA envió al espacio la misión InSight, con el objetivo de explorar por primera vez el corazón de Marte. Junto a la sonda, a bordo del cohete Atlas V, viajaban un par de pequeños satélite CubeSat, denominados Mars Cube One (MarCO), con los que la agencia espacial norteamericana pretende probar las comunicaciones en el espacio profundo. Tras el exitoso despegue desde California, las minúsculas naves —apodadas Wall-E y Eva— enviaron su primer saludo de vuelta a la Tierra para confirmar su buen funcionamiento. La imagen de la Tierra y la Luna ha sido captada a un millón de kilómetros de distancia y sirve para comprobar que la antena se ha desplegado correctamente

Ahora uno de los dos satélites, el Mars Cube One B (o simplemente MarCO B) ha tomado una imagen de nuestro planeta a un millón de kilómetros de distancia. La pequeña nave, a la que los científicos llaman cariñosamente Wall-E, ha utilizado su cámara de pez para retratar a la Tierra y a la Luna en una sola instantánea. Estas primeras pruebas permiten confirmar que la antena del satélite se ha desplegado correctamente. La fotografía captada por el satélite Wall-E recuerda a la del "punto azul pálido" (pale blue dot, en inglés) que captó en su día la misión Voyager 1. Aquella imagen, no obstante, se logró a 6.060 millones de kilómetros, una distancia récord superada recientemente por la sonda New Horizons. 




"Consideradlo como nuestro homenaje a la Voyager", ha dicho Andy Klesh, ingeniero jefe de la misión Mars Cube One de la NASA. El Jet Propulsion Laboratory construyó estos pequeños satélites, que normalmente orbitaban a la Tierra por debajo de los 800 kilómetros de altura. "CubeSats nunca han ido tan lejos en el espacio, por lo que es un gran hito. Ambas naves espaciales están en buen estado de salud y funcionando correctamente. Esperamos verlas viajar más lejos", ha comentado el investigador. Es la primera vez que dos satélites de este tipo viajan tan lejos: su objetivo es apoyar al robot InSight en su trabajo en Marte

Esta tecnología fue diseñada originalmente para estudiantes, pero hoy en día estos satélites cuentan con un gran interés comercial, según la NASA, al ofrecer datos ambientales o información sobre rutas de envío. La misión Mars Cube One se encargará de seguir a InSight en su entrada en la atmósfera de Marte, su descenso y su aterrizaje y de retransmitir los datos a la Tierra, aunque no será la única fuente de información que reciba la NASA, ya que la agencia también se apoyará en el trabajo del Mars Reconnaissance Orbiter (MRO).



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Un estudio afirma que la razón fue el comienzo de la tectónica de placas, que tuvo lugar miles de millones de años después de lo que se pensaba




Un equipo de investigadores de las universidades de Texas en Austin y UT Dallas acaba de presentar una atrevida hipótesis que relaciona el comienzo de la tectónica de placas con la etapa de «bola de nieve» de la Tierra, un periodo de drástico cambio climático que congeló completamente nuestro planeta durante varios millones de años.

Los científicos sabían de antemano que sus ideas generarían una agria polémica. Los geólogos, en efecto, suelen situar el inicio de la tectónica de placas hace unos 3.000 millones de años, mientras que la nueva hipótesis sostiene que ese proceso comenzó en tiempos mucho más recientes, en un periodo conocido como Neoproterozóico, que abarca entre hace 542 y 1.000 millones de años.

«Si nos fijamos e las evidencias que se han conservado -explica Nathaniel Miller, coautor de la investigación- resulta evidente la idea de una tectónica de placas moderna, principalmente neoproterozoica e incluso más joven. Pero la mayoría de la gente cree que eso sucedió mucho antes en la historia de la Tierra».

Para llegar a estas conclusiones, Miller y Robert Stern, profesor en el Departamento de Geociencias de UT Dallas, examinaron un conjunto de datos científicos publicados sobre la actividad geológica durante el Neoproterozoico, la era en que la Tierra se convirtió en una «bola de nieve», y encontraron un vínculo entre la tectónica de placas y un mundo que se estaba enfriando rápidamente. El trabajo se publicó en diciembre del pasado año en la revista «Terra Nova».


La Tierra, planeta único

En todo el Sistema Solar, la Tierra es el único planeta que tiene placas tectónicas, con su corteza y manto superior formados por distintas piezas que se mueven lenta e independientemente, creando y destruyendo continentes, cadenas montañosas y volcanes y produciendo terremotos a medida que esas piezas interaccionan.

De hecho, la tectónica de placas es uno de los procesos más transformadores de cuantos suceden en nuestro planeta, y los geólogos creen que ese proceso ha estado activo durante la mayor parte de los 4.500 millones de historia de nuestro mundo. Sin embargo, según Miller y Stern, existe toda una variedad de rastros y evidencias en el registro geológico que podrían ser consistentes con la idea de que la tectónica de placas no comenzó hasta una época mucho más reciente.

Por ejemplo, todas las formaciones rocosas, piedras preciosas y firmas químicas que se sabe están relacionadas con la tectónica de placas datan del Neoproterozoico. E incluso las simulaciones informáticas indican que la Tierra no se enfrió hasta las temperaturas requeridas para la actividad tectónica hasta ese periodo. Los autores también hacen notar que el intervalo geológico que precede al Neoproterozoico adolece de una falta casi completa de actividad geológica, una característica que le ha valido el apodo de «los aburridos mil millones de años» y que podría indicar que, en esos momentos, toda la Tierra estaba cubierta por una única y continua capa de roca en lugar de por las múltiples placas que se observan en la actualidad.

¿Llevó la geología a un enfriamiento global?

Dado que estas «pistas» de la actividad tectónica se superponen en el tiempo con el fenómeno conocido como «Tierra bola de nieve», los investigadores empezaron a preguntarse si existía algún tipo de relación entre ambas cosas, como por ejemplo que el paso de una Tierra con corteza única a otra con muchas placas hubiera podido desencadenar un drástico periodo de enfriamiento global.

«Esta crisis climática -asegura Stern- podría haber sido ocasionada por toda una serie de acontecimientos, pero sin duda la gran causa fue esta auténtica revolución en el estilo tectónico de la Tierra».

El artículo enumera hasta 22 formas diferentes en que la puesta en marcha de la tectónica de placas podría haber provocado un enfriamiento global tan drástico que el mundo entero, de polo a polo, se vio cubierto por una gruesa capa de hielo. Entre esas causas, destacan el surgimiento de volcanes explosivos, cuyas emisiones de azufre contribuyen al enfriamiento, el cambio de orientación del eje del planeta provocado por la ruptura de la capa rocosa única, o el aumento de meteorización de las rocas, proceso que empuja CO2, un conocido gas de efecto invernadero, a la atmósfera.

En su estudio, los investigadores también consideraron las posibles razones «no tectónicas» para el enfriamiento, muchas de ellas de origen espacial, como el impacto de múltiples asteroides o el colapso de los anillos de hielo que podrían haberse formado alrededor del planeta. Si esas fueran las causas reales de que la Tierra se convirtiera en una bola de nieve, la hipótesis de Stern y Miller se vendría abajo. Pero no existen evidencias que confirmen que fueron esos, y no otros, los desencadenantes de la congelación masiva de nuestro planeta.

Si bien todos los posibles mecanismos de enfriamiento han sido descritos previamente en otros artículos de investigación, Stern asegura que su trabajo (y el de Miller) es el primero en plantear la posibilidad de que cada uno de esos mecanismos esté, en realidad, relacionado con la transición a la tectónica de placas, una idea que él describe como «radical».

«Durante mucho tiempo -afirma Stern- la gente ha estado diciendo que siempre ha habido placas tectónicas... pero creo que eso podría ser producto de la imaginación».

Una hipótesis entre otras

Otros investigadores, por supuesto, no comparten la teoría de Stern y Miller. Como por ejemplo Graham Shields, profesor de Geología del University College, de Londres, quien afirma se necesitan más evidencias antes de poder afirmar que el efecto «bola de nieve» está vinculado al inicio, y no solo a un momento, de la tectónica de placas. «¿Cómo podemos distinguir su hipótesis de inicio tectónico de otras hipótesis -afirma el científico- muchas de las cuales, además, también están relacionadas con la tectónica y el ciclo bien establecido de los supercontinentes?».

Los autores, sin embargo, se defienden de las críticas señalando que su trabajo solo presenta un posible escenario de la historia de la Tierra, y que, efectivamente, se necesita más investigación para probar definitivamente el vínculo entre el comienzo de la tectónica de placas y la Tierra «bola de nieve».

«En nuestro campo -concluye Stern- las revoluciones no ocurren a menudo o fácilmente. Primero siembras ideas, y luego vas y buscas más datos que las apoyen o que las rechacen».


ABC



Menos de dos semanas después de su lanzamiento, el satélite Sentinel-3B de Copernicus ya ha transmitido sus primeras imágenes de la Tierra. Estas imágenes, que superan todas las expectativas, incluyen una puesta de sol sobre la Antártida, hielo marino en el Ártico y una vista del norte de Europa.

La primera imagen, capturada el 7 de mayo a las 10:33 GMT (12:33 CEST), muestra el paso del día a la noche sobre el mar de Weddell en la Antártida. Ese mismo día, el satélite también capturó remolinos de hielo marino más allá de las costas de Groenlandia. Otra de las imágenes de este primer conjunto ofrece una vista poco común del norte de Europa libre de nubes.

Las fotografías fueron tomadas por el instrumento para el color de la Tierra y los océanos, que presenta 21 bandas, una resolución de 300 m y una anchura de barrido de 1.270 km. El instrumento puede emplearse para monitorizar la producción biológica acuática y la contaminación en el mar, además del estado de la vegetación en tierra.

Como señala Josef Aschbacher, director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA: ̋“Con el lanzamiento de Sentinel-3B se completa el primer conjunto de satélites de Copernicus”.

“Terminamos la fase de lanzamiento y órbita temprana en tiempo récord y ahora estamos trabajando en la puesta en servicio”.


Remolinos en Groenlandia

“Estas primeras imágenes del instrumento para el color de la Tierra y los océanos ya muestran que el satélite está listo para cumplir su misión proporcionando un flujo de datos medioambientales de alta calidad para mejorar nuestras vidas, promover la economía y proteger el planeta”.

Sentinel-3B fue lanzado desde Rusia el 25 de abril para unirse una vez en órbita con su gemelo Sentinel-3A. Este par de satélites aumenta la cobertura y la producción de datos para el programa medioambiental Copernicus de la Unión Europea.

Los dos satélites, que constituyen la misión insignia de Copernicus, transportan los mismos instrumentos con el fin medir sistemáticamente los océanos, la tierra, el hielo y la atmósfera de nuestro planeta.

Sobre los océanos, miden la temperatura, el color y la altura de la superficie marina, así como el grosor del hielo. Estas mediciones se utilizan, por ejemplo, para monitorizar los cambios en el clima terrestre y otras aplicaciones más prácticas, como vigilar la contaminación marina.

En tierra, esta innovadora misión monitoriza incendios, cartografía la forma en que se explota la tierra, vigila el estado de la vegetación y mide la altura de ríos y lagos.


Norte de Europa

La comisaria europea de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes, Elzbieta Bienkowska, afirma que este nuevo satélite “proporcionará imágenes valiosas sobre los cambios que se están experimentando en los océanos y en tierra”.

“La misión no solo agiliza nuestra respuesta ante los desastres naturales, también crea nuevas oportunidades de negocio. La observación de la Tierra es un mercado mayor de lo que podríamos creer, motor de descubrimientos en investigación, fuente de empleo de alta cualificación y promotor de aplicaciones y servicios innovadores”.

Bruno Berruti, responsable del proyecto Sentinel-3 de la ESA, ha expresado su enorme satisfacción al ver las primeras imágenes, que demuestran la buena salud del satélite:

“La ESA pasará los próximos cinco meses calibrando con sumo cuidado los instrumentos y preparando el satélite para su puesta en servicio, antes de hacer la entrega a Eumetsat, que se encargará de las operaciones rutinarias”.

Durante la fase de puesta en servicio, los dos satélites Sentinel-3 volarán en tándem, separados por unos 30 segundos.


Despegue de Sentinel-3B

A continuación, Sentinel-3B irá distanciando gradualmente hasta alcanzar su posición final, en la misma órbita pero con una separación de 140° respecto de Sentinel-3A.

Una vez en servicio, las operaciones satelitales se transferirán de la ESA a Eumetsat. A partir de ese momento, la ESA se ocupará de generar los productos terrestres y Eumetsat de los marinos, para su aplicación a través de los servicios de Copernicus.

Como apunta Alain Ratier, director general de Eumetsat: “La constelación Sentinel-3 constituye el eje central europeo para un sistema de vigilancia de los océanos desde el espacio”.

“Estas imágenes son la primera prueba de que Sentinel-3B cumplirá su promesa de inaugurar una nueva era de oceanografía operacional y de beneficios para la seguridad, las empresas y la industria”.

“Amplificarán las virtudes de la misión Sentinel-3 para la previsión oceánica y la economía azul”.

Sentinel-3B es el séptimo satélite Sentinel lanzado en el marco del programa Copernicus. Cada misión transporta tecnología punta para suministrar un flujo de datos e imágenes complementarios clave para la vigilancia del medio ambiente.


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